17 d’octubre 2017

De Judíos y Catalanes


Haggadah de Barcelona, c.1340, fol. 26r. The British Library
















por J. V. Marcabrú

“Los catalanes tienen la reputación de ser los Judíos de España, pero son Judíos sin chutzpah [insolencia, impertinencia]: se la han cepillado los Castellanos. En su lugar, tienen la pareja seny i rauxa, el buen sentido salpimentado con el delirio de grandeza. Por ejemplo Ramon Llull, santo de Catalunya, apodado en su tiempo (1232-1315) Arabicus Christianus, Gaudí, y Dalí.” Jacques-Alain Miller, “Des hyperactifs, et autres typhons”. Lacan Quotidien nº 479, 16/02/ 2015.


¡Pero bueno! ¿De dónde viene ahora este paralelismo extraño, incluso preocupante? Ya escucho la voz de algunos amigos: —¡No nos identifiquemos ahora con la víctima! Hacer de los catalanes el chivo expiatorio, el sacrificio ofrecido a los dioses oscuros, no es lo mejor para seguir este debate. —Y, sin embargo, es un tópico muy conocido: los catalanes, judíos de España. La razón viene de lejos y hay que seguir su entramado.

Quien ha estudiado su historia lo explica como la lenta construcción de un estereotipo que empieza muy pronto, con la llegada de los judíos a la península ibérica, hacia el primer siglo de nuestra era. Manuel Forcano, especialista en historia del judaísmo y filólogo de lenguas semíticas, desarrolla en su libro Los judíos catalanes la gran influencia de la cultura judía en Cataluña dentro del marco de la península ibérica, para acabar explicando las razones de este estereotipo:

“Una pretendida similitud de carácter o de personalidad entre los catalanes y los judíos ha hecho nacer el estereotipo que define a los catalanes como los judíos de España […]: industriosos, trabajadores, emprendedores, comerciantes, inteligentes, astutos, pacientes, sobrios, introvertidos, con espíritu de clan y extendidos por todas partes, así también como el tópico negativo de la avaricia y la usura […] Estos estereotipos que relacionan catalanes y judíos le deben mucho a la prensa franquista que tildó al catalanismo de contubernio judeo-masónico y que con frecuencia los definía de inspiración judaica, subrayando que en tierras catalanas, muy pobladas de judíos en la Edad Media, el edicto de expulsión de los Reyes Católicos [1492] había provocado más conversiones que no expulsiones, razón por la cual Cataluña se convirtió en la región española con más población de origen judío […] No es pues extraño que la gesta colectiva del sionismo, de la restauración de la lengua hebrea y de la creación del estado de Israel sean, hoy por hoy, referentes claros de superación a los que aspiran una parte de los independentistas catalanes.”[1]

Es conocida por otra parte la estrecha relación que el patriarca del nacionalismo catalán en el postfranquismo, Jordi Pujol, ha tenido con el sionismo y la cultura judía[2], verdadera brújula de su ideario nacionalista. Seguramente esta estrecha relación no es ajena a su destino de exclusión interna, bien ganada, que ha acabado teniendo en la política catalana. La fuerza del estereotipo ha llegado incluso estos días al ridículo de tildar al gobierno catalán de la Generalitat de “brujería, sionismo y masonería”, rasgos que estarían encarnados en la persona de la mujer de su actual presidente, Marcela Topor.[3]

El hecho es que en Cataluña los judíos, más conversos que expulsados, más mimetizados que segregados, supieron encontrar un lugar de primer orden en la cultura y en la sociedad, de modo que la primera comunidad judía moderna del Estado español después de 1492 fue la de Barcelona. En los “calls” (barrios judíos) de Barcelona y Girona existían dos escuelas de cábala de una gran influencia en todo el mundo judío. La propia ciudad de Girona, donde el judaísmo ha tenido siempre una fuerte presencia, era conocida hasta el siglo XII como “la Madre de Israel”. A modo de ejemplo literario de este injerto translingüístico y transidentitario entre judíos y catalanes, es interesante conocer la operación que unos cánticos festivos de bodas, verdadera joya para los filólogos, supieron producir con la letra[4]. Se trata de unos poemas festivos, redactados como consejos a los novios, escritos con el alfabeto hebreo pero con palabras del catalán de los siglos XIV y XV, combinando palabras y frases hebreas en una mezcolanza digna del mejor Joyce. La letra es hebrea, pero leída es catalana. ¿Simple anécdota del viaje de la letra por el litoral mediterráneo más allá de las fronteras? Es un testimonio más del refugio que el judaísmo, esta voluntad de ser que ha hecho de la escritura su único país, ha encontrado en este rincón de la península ibérica.

El estereotipo sigue pues una lógica interna que va más allá de la caricatura. Otro estudioso de esta relación entre judaísmo y catalanismo, Joan Pérez i Ventanyol[5], ha situado la huella de esta voluntad de ser en el pensamiento de la izquierda catalanista que ha atravesado la oscura época del franquismo hasta hoy: “el catalanismo de izquierdas tuvo una especial atracción por los judíos […] Los judíos eran reconocidos como un ejemplo de sobrevivencia nacional a pesar del fatalismo histórico y, por eso mismo, se los asociaba con la idea de libertad. Además, se les otorgaba un componente de tenacidad colectiva que era muy atractivo para los catalanistas.”[6] No es menos cierto que otra parte del nacionalismo catalán se ha mirado también en el espejo del pueblo palestino, por una identificación del débil contra el poderoso, de modo que el conflicto arabo-israelí tiene también en Cataluña sus duplicidades. En todo caso, no hay que perder de vista que las relaciones diplomáticas entre el Estado español e Israel son un hecho desde el año 1986 y se han construido fundamentalmente desde Cataluña, no tanto desde el propio Estado español. España e Israel no han tenido nunca una buena relación. Esto hace también que el Estado de Israel haya manifestado públicamente su complicidad con el proyecto de construcción de un Estado catalán.

Queda la chutzpah, la chutzpah que los catalanes habrían perdido a manos de los castellanos, la chutzpah que les habría sido “cepillada” —como decía el ínclito Alfonso Guerra a propósito del Estatut de Catalunya— por el hidalgo herido en su orgullo de imperio en declive. Pero ¿qué es la chutzpah? Es una palabra del Yiddish que, según el diccionario Merriam-Webster, significa precisamente el orgullo, la suprema confianza en sí mismo, incluso la impertinencia, la insolencia, la audacia, la arrogancia. El término, tan intraducible como cualquier otro que denote una voluntad de ser, tiene siempre un tono humorístico, del humor del superyó cuando se hace tránsfuga en el sujeto —Freud dixit— ante los embates que lo convertirían en su víctima. La ironía de la chutzpah llega tan lejos como en la siguiente definición legal: ¡Alguien que ha matado a sus padres y que pide clemencia ante el juez por el hecho de ser huérfano! Esta es la chutzpah que en la jurisprudencia americana ha sido recogida del siguiente modo: “La chutzpah legal no es indeseable en todos los casos, y sin ella nuestro sistema jurídico sufriría”[7].

Así pues: ¡Catalanes, pongan un poco de chutzpah en la salsa!

15 de Octubre de 2017






[1] Manuel Forcano, Els jueus catalans. La història que mai no t’han explicat. Angle Editorial, Barcelona 2014, pp. 371-372.
[2] Anna Figuera, Jordi Pujol i els jueus. Pòrtic Editorial, Barcelona 2011.
[3] http://www.alertadigital.com/2017/10/09/brujeria-y-masoneria-en-la-generalitat/
[4] Jaume Riera i Sans, Cants de noces dels jueus catalans. Editorial Curial, Barcelona 1974.
[5] Joan Pérez i Ventanyol, Els debats sobre la qüestió jueva a Catalunya (1917-1939). La construcció idológica del discurs sobre el poble jueu, el sionisme i l’antisemitisme en el periode d’entreguerres. Tesis doctoral en la Universitat Autónoma de Barcelona, Octubre de 2015.
[6] Joan Pérez i Ventanyol, opus cit, p. 643.
[7] https://www.jlaw.com/Commentary/SupremeChutzpah.html

De Jueus i Catalans

Haggadah de Barcelona, c.1340, fol. 26r. The British Library



















per J. V. Marcabrú

“Els catalans tenen la reputació de ser els Jueus d’Espanya, però són Jueus sense chutzpah [insolència, impertinència]: els ha estat ribotada pels Castellans. En lloc d’això, tenen la parella seny i rauxa, el bon sentit amanit amb la follia de grandesa. Per exemple Ramon Llull, sant de Catalunya, sobrenomenat en el seu temps (1232-1315) Arabicus Christianus, Gaudí, i Dalí.” Jacques-Alain Miller, “Des hyperactifs, et autres typhons”. Lacan Quotidien nº 479, 16/02/ 2015


I ara! D’on ve aquest paral·lelisme estrany i fins i tot preocupant? Ja sento la veu d’alguns amics: —No ens identifiquem ara amb la víctima! Fer dels catalans el buc expiatori, el sacrifici ofert als deus obscurs no és el millor per seguir aquest debat. —I tanmateix, és un tòpic prou conegut: els catalans, jueus d’Espanya. La raó ve de lluny i cal treure’n l’entrellat.

Qui n’ha estudiat la història ho explica com la lenta construcció d’un estereotip que comença ben aviat, amb l’arribada dels jueus a la península ibèrica, cap al segle primer de la nostra era. Manuel Forcano, especialista en història del judaisme i filòleg de llengües semítiques, desenvolupa en el seu llibre Els jueus catalans la gran influència de la cultura jueva a Catalunya dins del marc de la península ibèrica, per acabar explicant les raons d’aquest estereotip:

“Una pretesa similitud de caràcter o de personalitat entre els catalans i els jueus ha fet néixer l’estereotip que defineix els catalans com els jueus d’Espanya [...]: industriosos, treballadors, emprenedors, comerciants, intel·ligents, astuts, pacients, sobris, introvertits, amb esperit de clan i estesos pertot arreu, així també com el tòpic negatiu de l’avarícia i la usura [...] Aquests estereotips que relacionen catalans i jueus es deuen molt a la premsa franquista, que va titllar sempre el catalanisme de contuberni judeomaçó i que sovint el definia d’inspiració judaica, tot subratllant que en terres catalanes, molt poblades de jueus a l’edat mitjana, l’edicte d’expulsió dels Reis Catòlics [1492] havia provocat més conversions que no pas expulsats, amb la qual cosa Catalunya es convertia en la regió espanyola amb més població d’origen jueu [...] No és estrany doncs, que la gesta col·lectiva del sionisme, de la restauració de la llengua hebrea i de la creació de l’estat d’Israel siguin, ara per ara, referents clars de superació als quals també aspiren una part dels independentistes catalans.”[1]

És coneguda d’altra banda l’estreta relació que el patriarca del nacionalisme català del postfranquisme, Jordi Pujol, ha tingut amb el sionisme i la cultura jueves[2], veritable brúixola del seu ideari nacionalista. Segurament aquesta estreta relació no és aliena al seu destí d’exclusió interna, ben guanyada, que ha acabat tenint en la política catalana. La força de l’estereotip ha arribat també aquests dies al ridícul de titllar el govern de la Generalitat de “bruixeria, sionisme i maçoneria”, trets que estarien encarnats en la persona de la dona del seu president actual, Marcela Topor[3].

El fet és que a Catalunya els jueus, més conversos que no pas expulsats, més mimetitzats que no pas segregats, van saber trobar un lloc de primer ordre en la cultura i en la societat, de manera que la primera comunitat jueva moderna de l’Estat espanyol després de 1492 va ser la de Barcelona. Als calls de Barcelona i Girona existien dues escoles de càbala d’una gran influència a tot el món jueu. La pròpia ciutat de Girona, on el judaisme ha tingut sempre una forta presència, era anomenada fins al segle XIII la “Mare d’Israel”. A tall d’exemple literari d’aquest empelt translingüistic i transidentitari de jueus i catalans, és interessant de conèixer l’operació que uns cants de noces, veritable joia pels filòlegs, van saber produir amb la lletra[4]. Es tracta d’uns poemes festius, fets com consells als nuvis, escrits amb l’alfabet hebreu però amb paraules del català del segles XIV i XV, combinant paraules i frases hebrees en un aiguabarreig digne del millor Joyce. La lletra es hebrea, però llegida és catalana. Simple anècdota del viatge de la lletra pel litoral mediterrani més enllà de les fronteres? És un testimoni més del refugi que el judaisme, aquesta voluntat d’ésser que ha fet de l’escriptura el seu únic país, ha trobat en aquest racó de la península ibèrica.

L’estereotip segueix doncs una lògica interna que va més enllà de la caricatura. Un altre estudiós d’aquesta estreta relació entre judaisme i catalanisme, Joan Pérez i Ventanyol[5], ha situat l’empremta d’aquesta voluntat d’ésser en el pensament de l’esquerra catalanista que ha travessat tot el franquisme fins avui: “el catalanisme d’esquerres va tenir una especial atracció pels jueus [...] Els jueus eren reconeguts com un exemple de supervivència nacional a pesar del fatalisme històric i, per això, se’ls associava a la idea de llibertat. A més, se’ls atorgava un component de tenacitat col·lectiva que era molt atractiu per als catalanistes.”[6] No és menys cert que una altra part del nacionalisme català s’ha emmirallat també en el poble palestí, per una identificació del feble contra el poderós, de manera que el conflicte arabo-israelià té també a Catalunya les seves duplicitats. En tot cas, cal no perdre de vista que les relacions diplomàtiques entre l’Estat espanyol i Israel són un fet des de l’any 1986 i s’han construït fonamentalment a partir de Catalunya, no pas des de l’Estat espanyol. Espanya i Israel no han tingut mai una bona relació. Això fa també que l’Estat d’Israel hagi manifestat públicament la seva complicitat amb el projecte de construcció d’un estat català.

Queda la chutzpah, la chutzpah que els catalans haurien perdut a mans dels castellans, la chutzpah que els hauria estat ribotada —“cepillada” com deia l’ínclit Alfonso Guerra a propòsit de l’estatut de Catalunya— per l’Hidalgo ferit en el seu orgull d’imperi en declivi. Però què es la chutzpah? És una paraula del Yiddish que, segons el diccionari Merriam-Webster, vol dir precisament l’orgull, la suprema confiança en si mateix, fins i tot la impertinència, la insolència, l’audàcia, l’arrogància. El terme, tan intraduïble com qualsevol altre que denoti una voluntat d’ésser, té sempre un to humorístic, de l’humor del superjò quan fa de trànsfuga en el subjecte —Freud dixit— davant dels embats el que farien la seva víctima. La ironia de la chutzpah arriba tan lluny com per prendre la següent definició legal: algú que ha matat els seus pares i que demana clemència davant del jutge pel fet de ser un orfe! Aquesta és la chutzpah que en la jurisprudència americana ha estat recollida de la següent manera: “La chutzpah legal no és indesitjable en tots els casos, i sense ella el nostre sistema jurídic patiria”[7].

Així doncs: Catalans, poseu una mica de chutzpah a la  salsa!


15 d’Octubre de 2017







[1] Manuel Forcano, Els jueus catalans. La història que mai no t’han explicat. Angle Editorial, Barcelona 2014, pp. 371-372.
[2] Anna Figuera, Jordi Pujol i els jueus. Pòrtic Editorial, Barcelona 2011.
[3] http://www.alertadigital.com/2017/10/09/brujeria-y-masoneria-en-la-generalitat/
[4] Jaume Riera i Sans, Cants de noces dels jueus catalans. Editorial Curial, Barcelona 1974.
[5] Joan Pérez i Ventanyol, Els debats sobre la qüestió jueva a Catalunya (1917-1939). La construcció idológica del discurs sobre el poble jueu, el sionisme i l’antisemitisme en el periode d’entreguerres. Tesi doctoral a la Universitat Autónoma de Barcelona, Octubre de 2015.
[6] Joan Pérez i Ventanyol, opus cit, p. 643.
[7] https://www.jlaw.com/Commentary/SupremeChutzpah.html